Preacher

Exchange

Palabras para Domingo

Please support the mission of
the Dominican Friars.

Palabras para Domingo Archivo

HOME
FIRST IMPRESSIONS
1st Impressions CD's
Stories Seldom Heard
Faith Book
Volume II
Come and See!
Homilías Dominicales
Palabras para Domingo
Catholic Women Preach
Breath Of Ecology
Homilias Breves
Daily Reflections
Daily Homilette
Daily Preaching
Daily Bread
Face to Face
Announcements
Book Reviews
Justice Preaching
Dominican Preaching
Preaching Essay
Quotable
Archives
The Author
Resources
Donations

12/15/2019

Isaías 35: 1-6, 10

Santiago 5: 7-10

Mateo 11: 2-11


 

A la mitad del tiempo de Adviento, encontramos al profeta Juan Bautista, uno de los tres personajes importantes durante estos días.  Pero no es el mismo Juan que antes, no es el Juan que estaba lleno del Espíritu Santo predicando el bautismo de arrepentimiento en el Jordán.  No es el Juan que castigaba a los fariseos y pecadores.  No es el profeta que atraía a la gente con su confianza en la venida del Mesías.  No, más bien, encontramos a Juan sentado en la cárcel de Herodes, esperando su propia muerte, por haber confrontado a la gente poderosa y violenta de su tiempo.

 

El Juan del Evangelio de hoy está perplejo.  Cuando Juan estaba en el desierto, había logrado ver con claridad.  Ahora, parece que no comprende lo que pasa con Jesús.  El que nunca había tenido pretensiones y sabía cuál era su papel, ya parece dudoso.   Juan había predicado la llegada de un Mesías que vendría con poder y autoridad.  Había anunciado un Mesías que vencería a los enemigos y anunciaría el Reino de Dios.  Había previsto un cambio de poder y la imposición de un nuevo orden.  Y como buen profeta, había aceptado su papel, diciendo que ni era digno de desatarle la correa de las sandalias de Jesús.  Pero ahora, está confundido.        

Sentado en la cárcel, Juan está escuchando cosas de Jesús que no resuenan con su idea del Mesías.  En vez de separar definitivamente a los buenos de los malos, Jesús acoge a todos, comiendo con publicanos y pecadores.  En vez de poner en orden la sociedad de su tiempo, Jesús predica la paciencia y  el perdón.  En vez de actuar como fuego devorador, Jesús practica la misericordia.  En vez de poner el hacha a la raíz de la dominación, Jesús habla de un Reino que no es de este mundo.  Todo lo que había esperado Juan de la persona de Jesús no se está desarrollando como él pensó.  Entonces, manda preguntar a Jesús por medio de sus discípulos “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” 

 

En respuesta, Jesús, describe su acción en términos de misericordia: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio.”  En verdad, el Mesías estaba realizando muchas obras, pero no las que se esperaba el precursor, y con él, mucha gente de aquel tiempo. 

 

Creo que el mensaje para nosotros es exactamente esto: tal vez estamos esperando la llegada de Jesús por medio de nuestros preconceptos y estamos ignorando la verdadera presencia de Cristo en nuestro medio.  Tenemos que abrir nuestros ojos a las obras que se hacen en nombre de Jesús.  Los padres que enseñan la compasión a sus hijos están abriendo los ojos de los ciegos.  Los vecinos que llevan a los ancianos a la Iglesia o al supermercado están haciendo caminar a los cojos.  Los jóvenes de la clase de Confirmación que vayan a los hogares para cantar están dando vida a los olvidados.  Las señoras que invitan a los desamparados a una celebración están anunciando la comunidad de los hijos de Dios.  Los feligreses que han contribuido a los necesitados están haciendo crecer el Reino de Dios.  (Y todos los que han adornado el altar con tales lindas flores y que vienen a venerar a la Virgen de Guadalupe están proclamando la presencia de Dios en nuestro medio.)     

 

Si, es verdad que hay tensión entre lo que esperamos con la venida de Jesús y lo que vemos.  Pero el mensaje de este tercer domingo de Adviento es que Jesús está presente, haciendo obras de compasión y misericordia en la persona de su Iglesia.  Podemos vivir con esperanza, porque ahora, como siempre, Dios está con nosotros.

 


Sr. Kathleen Maire -  kathleenemaire@gmail.com



Palabras para Domingo Archivo
ADVIENTO 3 ADVIENTO 2 ADVIENTO 1 CRISTO REY 33 DOMINGO 32 DOMINGO


HOME Contact Us Site Map St. Dominic

© Copyright 2005 - 2019 - Dominican Friars