XIX DOMINGO de Tiempo Ordinario   9 De Agosto 2020

 

Disculpas que no tenemos Homilías Dominicales corrientes para mandarles

esta semana. En su lugar, le mandamos una reflección de nuestros achivos.

Paz en Cristo,

Homilías Dominicales

13 De Agosto 2017


XIX Domingo Ordinario

Leccionario: 115

1 Reyes 19, 9a. 11-13ª

Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

Rom 9, 1-5

Mt 14, 22-33

 

La primera lectura y el pasaje del Evangelio de Mateo del día de hoy

parecieran que presentan dos maneras opuestas en que Dios se

manifestación o se hace presente. En la primera lectura del Primer Libro

de Reyes, encontramos al profeta Elías refugiado en una cueva, a la

espera de Dios. Después de la tormenta, los vientos huracanados y el

terremoto, Dios finalmente aparece en la forma de una brisa suave. La

grandeza y el poderío de Dios no se manifiesta en acontecimientos

impetuosos, sino en la suavidad del roce de la brisa. Pero, por otro

lado, en el Evangelio de Mateo, ocurre lo contrario. Jesús, en su poder

divino, se manifiesta a los discípulos en medio de una tormenta que

azotaba la barca en donde estaban los pescadores. En medio de la

tormenta, aparece Jesús caminando sobre el agua. Estos dos pasajes nos

recuerdan que podemos encontrar a Dios en eventos extraordinarios y

estremecedores, pero también en los más ordinarios y aparentemente

insignificantes o sutiles.

 

Ambas lecturas nos dicen algo sobre la fe y el miedo. Aunque es natural

tener miedo frente a lo desconocido, las tragedias, terremotos,

tormentas, enfermedad y muerte, a Dios lo encontramos más allá del temor

y de la muerte, susurrando a nuestros oídos las mismas palabras que

Jesús dice a sus discípulos temerosos de verlo caminar sobre las aguas:

“Tranquilícense, no tengan miedo, soy yo”. La fe consiste en no dejarse

paralizar por el miedo. Cuando más vulnerables y frágiles nos sentimos,

la fe nos mueve a no dejarnos arrastrar por el temor. La fe nos dispone

en una actitud de escucha, una actitud receptiva, para así escuchar la

voz de Dios en el interior de nuestros corazones, diciéndonos

amorosamente: “No tengas miedo, soy yo”.

 

Dicen que la fe mueve montañas, que con la fe podemos caminar sobre las

aguas. Las lecturas de hoy confirma que lo imposible se hace posible

cuando nos ponemos en la presencia de Dios, cuando caminamos de la mano

de Dios, cuando avanzamos aún a pesar de las montañas y los huracanes de

la vida, cuando aprendemos a anticipar la calma que viene después de la

tormenta.

 

Les dejo algunas preguntas para reflexionar:

 

·       ¿Cómo superar tus miedos que te paralizan?

·       ¿Cuál es esa “brisa suave” en tu vida en donde Dios se manifiesta?

·       ¿Cómo te dispones a entrar en esa atmósfera de quietud,

confianza y tranquilidad a la que Dios te invita?

·       ¿Y cómo puedes convertirte en una voz de aliento, en una

presencia de esperanza, en un signo de confianza para quienes están a tu

alrededor, sobretodo para quienes el temor y el miedo los atan?

 

Es tiempo de darnos tiempo para relajarnos y dejar atrás nuestros

miedos. Es tiempo de mantener una relación de plena confianza con Dios.

Es tiempo de guardar silencio, respirar profundamente, y escuchar la

suave y sutil voz de Dios que susurra al interior de nuestros corazones,

diciéndonos: “No temas, soy yo”.

 

Ángel F. Méndez Montoya

 


 

HOMILÍAS DOMINICALES

El  7 de  agosto de 2011

XIX DOMINGO de Tiempo Ordinario

Por Regina McCarthy, O.P.

 

1 Reyes 19: 9ª, 11-13ª; Salmo 85; Romanos 9: 1-5; Mateo  14:22-33; 1 Reyes 19: 9ª, 11-13ª

                      Dios hace una promesa a Elías que el hombre va a sentir la

presencia de Señor en una manera especial. Pero este regalo no viene por

el viento huracanado, ni el el fuego, ni en un terremoto sino en una

suave brisa. Tal vez es una manera de decir que nuestro Dios es gentil.

Tal vez es una advertencia que vamos encontrar a Dios donde no le buscamos.

 

SALMO  #85

Este salmo es una oración, una suplicación a Dios que el salmista

reconocería

al Salvador cuando Él viene por su bondad y la paz que Él va a traer.

 

Romanos  9:1-5

                          San Pablo tiene alegría porque él  ha encontrado a Jesús,

el Salvador. Pero

a mismo lado él  discípulo tiene gran triste porque algunos de sus

compañeros y familia, descendientes de Israel no reconocen que Jesús es

el Cristo, el Salvador que la gente de Israel habían esperado por muchos

siglos.

 

MATEO  14:22-33

                          Aquí vemos que la fe y la confianza de los discípulos han

llegado al punto donde ellos le reconocen a Jesús como el “Hijo de Dios”

– el Salvador.

 

 

                      un ejemplo de homilía

 

Todas las lecturas de hoy tienen  el mismo tema. Es una petición que

Dios nos ayudará a conocer el Salvador, el Cristo. Cada de los autores

de las lecturas recibe un a indicación que el Salvador vendrá. Al

principio Elijah reconoce a Dios , ni en el viento huracanado, ni en el

fuego; sine Dios viene a Elijah en una suave brisa. El profeta aprende

que Dios es gentil y bondadoso.

El salmista también encontra a Dios en el canto que le dice que Dios en

generoso y bondadoso. Tambiés canta que Dios está aquí para todos que le

llaman.

En la lectura a los Romanos, San Pablo ha descubrido que Jesús es el

Redemptor que Dios había prometido. Pero el corazón de Pablo está truste

oir que muchos de sus compañeros los Israelitos no crecen en Jesús. Ya

la fe de Pablo es fuerta cuando él concluye que “Nada puede separarnos

del amor que Dios ha mostrado en Cristo Jesús, nuestro Señor.”

Por le lectura del evangelio de San Mateo aprendemos que los discípulos

han aprendido poco a poco la identidad real  de Jesús. Cuando Jesús

viene a la barca de los discípulos durante la tormenta, ellos finalmente

pueden decir,

“ En verdad, Tú eres el Hijo de Dios”

  

                          Muchas preguntas puede crecen de esta lecturas. La primera

es, ¿“Cómo caben

todos de estes pensamientos en mi vida?” Porque somos Cristianos que

quieren  decir que

creemos en Jesús y queremos ser sus discípulos, otras preguntas que

crecen de esta, tal vez sería: ¿Cúal efecto tiene estas ideas en mi vida?

¿Hablo con Jesús en la misma manera que hablaría con un amigo?

¿Pido yo por ayuda de Jesús cuando los dias son malos ¿

¿Digo “gracias” por las cosas buenas de mi vida?

¿ En realidad es Jesú mi guía, mi lider?

¿Cómo puedo conocerle mejor?

¿Pueden saber otros por mis acciones que soy Cristiano?

Y finalmente:

¿Creo que tengo algo que debo cambiar para responder mejor con fedelidad

a la llamada de Jesús?

TEN UNA BUENA SEMANA!!!!

 

Regina Mc Carthy, OP