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Palabras para Domingo Archivo

V Domingo de Pascua

5.10.20

Hechos 6:1-7

Pedro 2: 4-9

Juan 14: 1-12


 

¡La Paz este Siempre con Ustedes!

 

El Evangelio de hoy nos presenta las bellas palabras de Jesús en la Ultima Cena.  Jesús empieza hablando de la paz: “No pierdan la paz”, sabiendo que muy pronto, él va a pasar por su propia pasión.  Sin embargo, él quiere que los discípulos tengan fe en él, a pesar de todo lo que va a suceder.   

 

Entendemos la confusión de los discípulos.  Jesús está diciendo que, si, se va, pero está yendo para preparar un lugar para ellos.  Escuchamos la duda de Tomás, “Señor, no sabemos a donde vas, ¿Cómo podemos saber el camino?”, y también de Felipe, “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”.  Son los sentimientos que tenemos nosotros cuando la vida parece difícil.  Andamos en confusión y buscamos una prueba de que estamos en el buen camino. 

 

Muchos encontramos consuelo en las palabras de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.  Nadie va al Padre si no es atreves de mi.”  Sabemos que tenemos un gran tesoro en nuestra fe.  Sabemos que tenemos un plan de vida que brota del amor, de la comprensión y de la misericordia.  Sabemos que vivimos con el poder del Espíritu de Dios, el mismo Espíritu que animó a Jesús durante su vida.  Sabemos que Dios nos da la posibilidad de seguir haciendo las obras de Jesús.  Sabemos que viviremos para siempre en la compañía de Dios y de los santos. 

 

La visión de unidad y de harmonía que encontramos nos da ánimo, pero la realidad es que nuestra comunidad no vive siempre esta paz y tranquilidad.  Nuestra pobre nación está pasando por un tiempo difícil.  Nuestra gente vive con miedo, especialmente los inmigrantes y los pobres. En algunas partes, los inmigrantes tienen miedo salir para buscar trabajo o mandar a sus hijos a la escuela. Niños y jóvenes se preguntan sobre el futuro de sus padres.  Falta la paz cuando vemos las noticias en la televisión.  Y a un nivel más cerca, hay divisiones en nuestras comunidades por cuestiones de raza e idioma.  Tenemos mucha necesidad de las palabras de Jesús, “No pierdan la paz”.  Esta paz de Jesús es una paz que no depende de política.  Es una paz que viene de Dios.

 

Es verdad que la condición humana nos deja débil, mismo con fe en Jesús.  Era así en la Iglesia primitiva también.  En la lectura de los Hechos de los Apóstoles, el autor nos dice que existían ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos.  Parece que había discriminación en la atención a las viudas de los griegos.  Para solucionar el problema, los Doce convocaron a una multitud de discípulos y se propuso una solución.  Es interesante que dejaron que la decisión de escoger a los ayudantes a la comunidad.  Era una decisión comunitaria de reconocer a hombres llenos del Espíritu Santo y de sabiduría para el servicio a los pobres.  Se solucionó el problema con la ayuda de la comunidad.         

 

Tenemos esperanza en la visión que tuvo San Pedro de la Iglesia cuando dijo a la comunidad, “Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de la tinieblas a su luz admirable.”  Es verdad que somos débiles, pero si abrimos el corazón al poder del Espíritu Santo, podemos vivir como testigos de las maravillas que Dios hace por medio de su Iglesia. 

 

Encontramos consuelo en estas lecturas.  Sabemos que la Iglesia ha siempre pasado por dificultades, pero el poder del Espíritu la lleva adelante.  Jesús nos dice claramente, “No pierdan la paz.”  No quedamos con la seguridad de que el poder de la Resurrección nos anima, nos guía, y nos lleva a la victoria final.  

 


"Sr Kathleen Maire  OSF"  <KathleenEMaire@gmail.com>


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