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03.07.2021

CUARESMA III

Éxodo 20:1-17

1 Corintios 1: 22-25

Juan: 2: 13-25


 

A veces vale leer las Escrituras con un enfoque amplio.  Por ejemplo, en la primera semana de la Cuaresma, encontramos el tema de la Alianza en el libro de Génesis.  Dios dice a Noe: “Ahora establezco una alianza con usted y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron, aves, ganados y fieras…”  Es una alianza hecha no solamente con Noe y sus descendientes, sino con la tierra y todo lo que en ella vive.    

 

En las lecturas de la segunda semana, leemos de la Alianza que Dios hizo con Abraham.  Por su fidelidad, Dios le prometió una descendencia tan amplia como las estrellas del cielo y las arenas del mar.  Es una promesa que depende en la fe de Abraham, porque según la naturaleza, es imposible. Es una Alianza basada en una relación personal entre Dios y Abraham.  No depende de leyes ni de rituales.  Dios escoge a Abraham y Abraham sabe que él puede entregarse a su protección y su promesa. 

 

Hoy día tenemos una parte de la lectura que describe la Alianza que Dios hace con Moisés.  También está basada en una relación personal.  Dios le enseña a Moisés como él y su pueblo puede vivir fiel a esta Alianza- por medio de unas directivas.  Estas directivas no sirven para limitar la libertad de la gente, sino para darles la seguridad de que están cumpliendo con la voluntad de Dios. El salmo responsorial nos explica como estos mandatos parecieron a la gente.  “Ellos alegran el corazón; son más preciosos que el oro, más dulces que la miel”.  La ley es una expresión de sabiduría que lleva a la felicidad. 

 

Creo que tenemos que entender el Evangelio de hoy dentro de este contexto.  Leemos lo que se llama la limpieza del Templo.  Jesús llegó a Jerusalén al momento de la Pascua.  La cuidad era llena de peregrinos- algunos de pueblos cercanos, otros de lejos.  Vinieron de otros países para celebrar la gran fiesta de la Pascua en el lugar más sagrado del mundo.  Al entrar en el templo, cada uno tenía que pagar impuestos, en la moneda judía.  De esta manera, los oficiales del templo obtenían grandes beneficios cambiando la moneda romana por la moneda judía.  Además, para conseguir un animal sin defecto, lo más seguro era comprarlo dentro del templo.  Por lo tanto, los vendedores dentro de los recintos del templo disfrutaban de un monopolio virtual de mercado.

 

Al ver esta situación, Jesús se enoja.  El Templo es el lugar sagrado donde la persona humana pudo encontrarse con Dios.  Era el lugar donde uno podía renovar la Alianza y comprometerse a vivir en relación con el Dios.  Pero el comercio y explotación de los peregrinos era una violación al sentido de esta Alianza.  Entonces, Jesús actuó en una manera que declaró que, desde este momento, El era el lugar donde la persona humana puede encontrarse con Dios.  Desde este momento, era por medio de El que uno puede entrar en una relación personal con Dios. 

 

La Cuaresma es el tiempo cuando la Iglesia nos invita a renovar la Alianza- una relación personal que Dios desea tener con cada uno de nosotros por medio de nuestro bautismo.  Por tanto, es tiempo para examinar nuestra vida y reconocer las cosas que puedan parecer expresiones de la ley, pero en verdad nos alejan de la relación sagrada que tenemos con Dios.  Por ejemplo, si somos fieles a la misa, pero tratamos mal a un pariente, es tiempo para una limpieza de nuestro templo.  Es seguimos las reglas de ayuno, pero negamos ayudar a un vecino necesitado, es tiempo para una limpieza de nuestro templo.  Si llevamos un crucifijo en el cuello, pero nuestras palabras destruyan la reputación de un compañero, es momento para una limpieza de nuestro templo.

 

Hoy tenemos la invitación de examinar nuestro corazón y encontrar lo que necesita ser cambiado y purificado.

 


"Sr. Kathleen Maire  OSF"  <KathleenEMaire@gmail.com>


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