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01.16.2022

Segundo Domingo ( C )

Isaías 62: 1-5

1 Corintios 12: 4-11

Juan 2: 1-11


 

Es interesante que este primer milagro de Jesús ocurrió en medio de una boda.  No sabemos las detalles- puede ser que los novios eran parientes de María, o tal vez vecinos, o amigos de la familia.  De todos modos, María, Jesús y los discípulos estaban presentes y imaginamos que ya habían pasado bastante tiempo en la celebración.   En algún momento, María se dio cuenta de que faltó el vino. 

 

El  Evangelio dice que este era la primera de los señales milagrosas de Jesús.  Entonces María no tenía experiencia de que su Hijo pudiera solucionar el problema con un milagro.  Sin embargo, se dirigió a su Hijo diciendo simplemente, “Ya no tienen vino”.  Ella tenía tanta confianza en su Hijo que dijo a los sirvientes, “Hagan lo que él les diga”. 

 

Una boda es una manifestación publica de confianza en el amor.  La pareja viene declarando que cada uno tiene confianza de que están empezando un nuevo momento, un momento cuando su felicidad depende del otro, cuando su dicha se consigue solamente en unión con el otro.  La boda es un señal que su amor es bastante fuerte para confiarse complemente en el otro.

 

El Evangelio nos invita a tener este tipo de confianza en Jesus.  Es el tipo de confianza que tiene la madre de Jesús.  Ella no puede imaginar como Jesús iba a resolver el dilema, pero deja el problema en sus manos, mismo cuando el parece renuente.  Y en una manera fuerte del posible, Jesús actúa. 

 

San Juan indica con su relato que desde este momento entramos en una nueva época, una época cuando podemos confiarnos completamente en Jesús.  El evangelista dice que este milagro es una señal, una manifestación visible de una realidad invisible.  Hay algo nuevo, una realidad que no entendíamos antes, la realidad de que Dios está con nosotros en nuestra humanidad.  Dios quiere que celebremos con el vino de su amor, un vino que no se acaba, un vino que no depende de nuestros esfuerzos, sino de la bondad de Dios mismo.

 

¿Como es posible vivir esta relacion con Jesus?  Puede ser que cuando nos falta la felicidad de la vida, podemos decir simplemente, “lléname de alegría”.  Cuando nos falta una direción en la vida, podemos decir simplemente, “deme un sentido de mi misión en la vida”.  Cuando estamos asombrados de dolor, debemos pedirle la consolación de su presencia.  Y debemos hacerlo con toda confianza.

 

Estamos viviendo en tiempo difícil.  Otra vez, el virus Covid nos llena de miedo.  La violencia de las calles nos llena de miedo.  El futuro de nuestros jóvenes nos llena de miedo.  La destrucción del medio ambiente nos llena de miedo.  Necesitamos el vino de amor que Jesús nos promete.

 

Estamos llamados a vivir con la confianza de jóvenes en una boda, con la confianza de la madre de Jesús que deja problemas en sus manos, en la confianza de la pareja joven que ni se da cuenta del falta de vino.  Estamos llamados de vivir confiados en los dones que el Espíritu nos da.  Dones que nos hacen capaces de vivir como en la celebración de una boda. 

  


"Sr. Kathleen Maire, OSF"  <KathleenEMaire@gmail.com>


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