Preacher

Exchange

30 DOMINGO

Please support the mission of

the Dominican Friars.

Home
"First Impressions"
1st Impressions CD's
Stories Seldom Heard
Faith Book
Volume II
Come and See!
Homilías Dominicales
Palabras para Domingo
Catholic Women Preach
Homilias Breves
Daily Reflections
Daily Homilette
Daily Preaching
Daily Bread
Face to Face
Announcements
Book Reviews
Justice Preaching
Dominican Preaching
Quotable
Archives
The Author
Resources
Donations

Palabras para Domingo

10.29.17

Éxodo 22:20-26

1Tesalonicenses 1: 5-10

Mateo 22: 34-40


 

A veces escuchamos a personas que dicen que Jesús vino con un mensaje totalmente nuevo, especialmente cuando El habló de la ley de amor.  Pero la primera lectura nos pinta un retrato de cómo debía vivir la comunidad judía.  Podemos ver ternura en los preceptos, “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero. No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si los explotas y ellos claman a mí, ciertamente oiré yo su clamor.”  Desde el principio, Dios se ha manifestado como un Dios a favor de los pobres. 

 

Pero como en cualquier organización, la ley de la religión judía se ha desarrollado con tiempo.  Las leyes tocaban cada aspecto de la vida y para la gente sencilla, era muy difícil, o podemos decir, imposible, observar todas las leyes. Había una tendencia de juzgar a los pobres por su falta de  observar todas las leyes, y de pensar que solamente los en posiciones altas eran justos.  Los fariseos y saduceos se molestaban con el mensaje de Jesús, que pareció justificar a los pobres.   

 

Entonces, llegamos al Evangelio.  La pregunta que hacen los fariseos parece muy sencilla.  “Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más grande de la ley?”  Jesús contesta utilizando parte de la oración que los judíos piadosos recitaban diariamente  en la oración por la mañana y por la noche.  “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”    Nadie pudo pelear con esta ley porque era parte de su tradición y herencia como judíos.  Pero Jesús añadió un segundo mandamiento, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, lo que resume todas nuestras obligaciones acera de los seres humanos.  Esto también era una base de la religión judía.

 

Jesús era buen maestro.  Para él, no era necesario recordar a los muchos mandatos.  Era solamente necesario recordar a dos.  Hasta los más pobres y menos educados pudieron recordar esos dos fácilmente.  El difícil era vivir según estos dos mandatos.  Amar a su prójimo como a si mismo exige un esfuerzo cada día y a veces, cada hora del día. 

 

El genio de Jesús es que sus enseñanzas dieron otro sentido a la palabra prójimo.  Para los judíos, la palabra prójimo significaba otro judío.  En la boca de Jesús, vemos que el prójimo es el Samaritano, un miembro de una raza depreciada; el cobrador de impuestos, una clase de personas odiadas por los judíos; los enfermos, ciegos y sordo-mudos, juzgados como pecadores; y hasta las prostitutas.  El prójimo en la mente de Jesús incluye a todos.

 

¿Es fácil cumplir la ley de amor?  Creo que no lo es.   Vemos que hasta ahora hay odio contra varios grupos, juzgados por las acciones de unos cuantos.  Vemos el miedo que muchas personas tienen de gente de color.  Vemos la animosidad que anima a los políticos cuando hablan de inmigrantes.  Vemos la oposición en el congreso a programas que ayudan a los pobres.  Vemos  el desprecio de los ricos para los que no tienen trabajo.

 

Tal vez estos ejemplos existen porque encontramos difícil aceptar la enseñanza de Jesús que nuestro prójima incluye no solamente a los que nos parecen, sino personas de toda raza, color, y fe.  Hoy tenemos la invitación de Jesús de abrir el corazón y dejar penetrar su palabra, tan importante para nosotros como fue para los fariseos y escribas de su tiempo.



Sr. Kathleen Maire

kmaire@verizon.net



Palabras para Domingo Archivo
33 DOMINGO 32 DOMINGO 31 DOMINGO 30 DOMINGO 29 DOMINGO 28 DOMINGO


Home Contact Us Site Map St. Dominic

©Copyright 2005 - 2017 Dominican Friars