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Palabras para Domingo

4.08.18

Hechos 4: 32-35

1 Juan 5: 1-6

Juan 20: 9-31


 

Hoy la Iglesia nos invita a celebrar el domingo de la Misericordia Divina.  Se puede preguntar porque.  ¿Qué sentido tiene colocar aquí esta celebración en vez de seguir enfocándonos en el gran misterio de la Resurrección?  Creo que las lecturas de la misa nos dan algunas razones.

 

La primera lectura nos dice que los primeros cristianos vivían en comunidad, compartiendo su fe en la nueva vida que brotó de la Resurrección.  Parece que todo había cambiado.  Ellos tenían un solo corazón y una sola alma.  Tenían todo en común y daban testimonio del poder de Dios por medio de su compartir y su generosidad con los necesitados.  Su fe en Cristo Resucitado les impulsó a llevar una vida de esperanza y gozo.  Todo el énfasis era en la comunidad.  Vivian como verdaderos hijos e hijas de Dios.  Hicieron presente por sus acciones la gran misericordia de Dios con los pequeños de la tierra.  Que bello ejemplo de la misericordia divina.

 

En el Evangelio tenemos el hermoso saludo de Jesús cuando apareció en el cuarto donde se escondieron los discípulos.  El dijo simplemente: “La paz esté con ustedes.”  Imagínense, esta pequeña comunidad había sufrido la gran decepción de su esperanza.  Había sufrido el sentido de abandono y de desilusión.  Si, es verdad que habían escuchado la noticia de las mujeres y de los dos discípulos que habían encontrado con Jesús.  Sin embargo, tenían miedo.  Jesús no estuvo presente como antes.  No podían acercarse de El y gozar de su compañía.  Seguro que tenían miedo todavía a los jefes de los sacerdotes.  No sabían que reacción tendrían las autoridades al oír los rumores de que Jesús vivió.  Por eso, estaban adentro con las puertas cerradas.

 

De repente, apareció Jesús con las palabras, “La paz esté con ustedes.”   ¿Cuál era el sentido de esta paz?  No era solamente la ausencia de persecución y malos tratos.  Más bien era la seguridad de la presencia de un Dios de misericordia.  Esta paz significaba que Dios nunca les dejaría solos.  Esta paz comunicó la presencia de un Dios que no se venció por la muerte.  Esta paz era promesa de la liberación definitiva del poder del mal.  Esta paz proclamado por Jesús es señal de la misericordia gratuita de Dios.  Otro ejemplo de la misericordia divina.   

 

Tenemos también la hermosa historia de Tomás.  Jesús le invitó a tocar las llagas en sus manos y su costado.  Al hacerlo, Tomás gritó: “¡Señor mío y Dios mío!”  Que mensaje más profundo para nosotros.  Encontramos a Jesús en los vulnerables de la comunidad.  Encontramos a Jesús cuando tocamos a las llagas de un niño con miedo o de un anciano triste.  Encontramos a Jesús en la preocupación de los desamparados y los enfermos.  Encontramos a Jesús cuando miramos los ojos de los que sufren de enfermedad mental o cuando vemos las lagrimas de uno que sufre la muerte de un ser querido.  Encontramos a Jesús cuando escuchamos la desesperación de un padre atormentado por las acciones de su hijo.   La gran misericordia de Dios se extiende por medio de nuestras acciones dentro de la comunidad.   Así vemos la misericordia divina presente hoy.

 

Y al final, Jesús sopla sobre los discípulos dándoles el poder de perdonar el pecado.  No hay misericordia más grande.  El perdón existe dentro de la comunidad humana.  Somos capaces de extender el perdón y de recibir el perdón de los demás.  Podemos recibir el perdón no solamente de Dios, sino de la comunidad: perdón por nuestra apatía y sentido de derecho, perdón por nuestra envidia y falta de confianza.  Podemos recibir el perdón de los demás por no reconocer la dignidad de los que consideramos “otro”. 

 

Y tal vez más sorprendente todavía, aprendemos que somos capaces de extender este perdón a nuestros familiares y vecinos.  Somos capaces de crear en nuestro medio una comunidad pascual donde podemos comunicar a los demás el sentido de la misericordia inagotable de Señor.  Si, es bueno celebrar hoy el domingo de la misericordia divina del Señor. 

 


Sr. Kathleen Maire -  kathleenemaire@gmail.com


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